Pequeño rejunte de las cosas que pienso, imagino, me suceden (o todo a la vez) mientras me toca estar viva en este planeta.

Yo soy:

Mi foto
No puedo cambiar (prefiero desaparecer)

sábado, 13 de diciembre de 2014

La llegada fue:

Llegaste a Ezeiza más tarde de lo normal. Tu viejo siempre te dijo que fueras tres horas antes. Siempre vas tres horas antes. Esta vez fuiste sólo dos. No importaba, llegaste de buen humor. Para variar no te había tocado llegar sola esta vez. Te acompañaron Jose y Francis. Cuando llegaste al mostrador de la aerolínea te pidieron el DNI. Tenían una lista con todos los pasajeros del avión. Vos eras la número trece. Trece. Trece como el número que odiás porque sabés que siempre significa algo malo. A veces intento no pecar de supersticiosa eh, lo juro. Esta vez lo vi e hice como que no. Lo viste y seguiste hasta el mostrador para hacer el check-in. Escuchaste un pibe que se estaba peleando con la empleada porque ella le decía que no podía salir del país sin un pasaje de vuelta. Y lo repetía, con una sonrisa, no puedo hacer nada señor, es la ley, una condición para ingresar a Brasil de turista es tener pasaje de retorno, disculpe, no, no podemos hacer nada. La empleada usaba un rodete sofisticado, tenía puesto un gorrito bordó a composé con un traje del mismo color de botones dorados. El traje absurdo y ridículo que le hacen usar a sus trabajadoras los de ésa aerolínea cheta. Encima eso, viajabas por la aerolínea cheta. Ah, y vos tampoco tenías pasaje de vuelta comprado.
De repente te diste cuenta de que el tipo del mostrador te estaba mirando a vos. Y tu pasaje de vuelta? - Cómo? - No podés entrar a Brasil sin un pasaje de vuelta. - Es que... me voy a volver en micro. - Bueno, necesito ver el pasaje de micro en ése caso. - Eh, no lo tengo acá. - Entonces no podés viajar. - Y si te lo consigo traer impreso? - Bueno, entonces traelo y vemos. - Cuánto tiempo tengo para traerlo? - El tipo mira la hora. - Media hora, como mucho. Saliste corriendo en un ataque de histeria hacia Francis y Jose, les dijiste que tenían que conseguir una tarjeta de crédito y sacar un pasaje de micro para que te dejaran irte. Francis dijo: podemos hacerlo. Y sacó su varita mágica que en éste caso venía en forma de Visa. Tu computadora misteriosamente no encendía, bien. Averigüaste dónde había un cyber. Llegaste y se cayó el sistema. En cinco minutos vuelve, eso dijeron. Esperaste, volvió. Lo compraron, lo imprimieron, le agradeciste a Francis y lo abrazaste. Fuiste corriendo hasta el check-in de nuevo, porque todos alguna vez en su vida tienen que correr en un aeropuerto. Te atienden. Quién te dijo que con ésto podías viajar? Tenés que tener un pasaje aéreo de vuelta, sino no. El tipo de la aerolínea que te había dicho todo eso ya no estaba. Señalaste el lugar donde estaba sentado antes, era un hombre bastante grande. Ésa fue toda tu descripción. Ah, Richie. Richie no sabe nada. Y yo no puedo dejarte salir del país con esto. Consultó con dos personas más, nadie tenía idea. A juzgar por el traje que usaba, él era el que en realidad estaba a cargo de los otros. Lo compraste recién, no? Ya no te daba para mentir más. Sí. Se te empiezan a poner los ojos llorosos, lo mirás. Una de las tantas partes absurdas de vos siempre cree que puede comprar a la gente con la mirada. A mí siempre me compra la gente con la mirada. El tipo la esquiva. Me lleva a un mostrador y me dice: Dale tu DNI a ella. Agrega: si alguien te pregunta algo, vos tenés tu pasaje para volver en avión, está bien? - Gracias. No me mira. Me voy feliz pero no tranquila, hasta que subo al avión, que es el triple de grande de cómo me lo imaginaba. Me dan de cenar ñoquis con salsa blanca, unas cositas verdes, y queso gratinado arriba. Una ensalada de porotos, perejil y choclo. Un postre misterioso, aunque rico. Pan, queso y manteca. Me dan un té que viene con un tarrito mágico al lado que dice RAINBOW, y resulta ser "leche evaporada" (o al menos éso dice la tapa). Tomo Red Label con la cena. Porque ya fue, porque es gratis, o porque viene incluído con el pasaje. Ni siquiera me gusta tanto el whisky como para tomarlo con la cena. El baño del avión tiene olor a perfume, hay crema humectante para manos en él. Hay dos espejos y luces violetas. Hay body lotion. En los asientos hay pantallas y un control para jugar videojuegos aunque el vuelo dure dos horas y poco. Yo pongo Forrest Gump en su idioma original subtitulado en turco. Todo en el avión está en turco. Pienso un poco sobre el medio oriente, sobre las injusticias hacia las mujeres en ésos países, pienso en las orientales que tengo sentadas a mis lados con toda la cabeza tapada. Después me olvido, a quién se le ocurre poner crema para manos en el avión? Me pongo igual. En Sao Paulo al menos paso como si nada. Tengo que cambiar de aeropuerto para tomar el próximo vuelo. Bueno. El próximo micro de tu compañía aérea que te cambia de aeropuerto gratis sale a las diez de la mañana, mi avión sale a las siete. Averigüo cuál es la forma más barata de llegar ahí. Consigo una combi misteriosa que me lleva por treinta y seis reales, un quinto de lo que cuesta el taxi. El otro avión demora en salir, es incómodo. No puedo dormir. Hace mucho que no duermo. Ya falta menos. Desde el aeropuerto de Brasilia hasta la terminal de ómnibus de Brasilia no es tanto viaje. A menos que. Al taxi que me tomo se le rompe el motor en el medio de la ruta. Seguimos andando por el envión de la velocidad (en esta ciudad los autos no manejan, esquivan obstáculos) hasta que por fin frena al costado de la autopista. Dice que nunca le pasó. Me subo a otro y llego a la terminal. Cuando estoy por pasar a subirme al micro me dicen que el pasaje está mal, que le falta un sello. Otra corrida hasta el mostrador de la empresa, más burocracia, le ponen el sello. Corro hasta el micro. Me subo. Me tomo una pastilla para dormir. Me despierto en el medio del viaje. Me tomo otra. Y después de nueve horas en total, llego. No sé si la moraleja es "persevera y triunfarás", "el número trece es MUY MALO" o si no hay moraleja. Creo que en realidad ya no es importante. Y ése es el resumen a la pregunta "cómo viajaste?" que tanto me estuvieron haciendo en las pasadas veinticuatro horas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Yo escribí: